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Gestos Vitales

Podemos tener todos los medios de comunicación del mundo, pero nada, absolutamente nada, sustituye la mirada del ser humano

(Paulo Coelho)

Mirar a los ojos de los pacientes, mirar a los ojos de los compañeros, mirar a los ojos de los demás. Acercarnos a ellos, darles nuestro apoyo y nuestro cariño en forma de abrazo, de mano sobre el hombro, de caricia en la mejilla, en forma de mirada. Cuidar. Humanizar.

Pero también comunicar.

La mirada forma parte de nuestra comunicación no verbal, y, no lo olvidemos, de la de nuestros pacientes. Podemos intentar aparentar tranquilidad, seguridad, honestidad, interés o felicidad con nuestras palabras, nuestro tono de voz, con nuestros gestos, postura o nuestra sonrisa pero…los ojos no engañan. No se puede manipular algo como la mirada.

Podría ser un padre que acaba de sufrir un accidente y tiene el 40% de la superficie corporal quemada, con mucho dolor, diciéndole a su hija quinceañera que está bien, que no ha sido nada. O una madre que se ha caído rodando por las escaleras intentando consolar a una niña asustada que no se quiere despegar de ella diciéndole que no le vamos a hacer daño. O la mujer que sabe que le ha vuelto a repetir el infarto diciéndole a su marido que vaya en el coche al hospital, pero sin correr, y que no avise de momento a nadie para no asustarles… ¿Qué tienen en común? Sólo hay que mirarles a los ojos para averiguarlo: Miedo.

Intentan aparentar una tranquilidad y una seguridad que no tienen. Pero la angustia se refleja en sus ojos. Miedo a la enfermedad, a la incapacidad, al dolor, al sufrimiento, a la muerte.

Se despiden de sus familiares justo antes de meterlos en la UVI Móvil, llenos de cables, con el suero y la mascarilla de oxígeno colocada sin saber si volverán a ver a esos que les despiden lanzándoles un beso mientras se cierran los portones traseros de la ambulancia.

Pongámonos en su lugar. Una palabra amable, una mirada dulce, un gesto de cariño puede suponer la diferencia. No vamos a disminuir la profundidad de la herida, no vamos a soldar ningún hueso por arte de magia, no vamos a desobstruir ninguna arteria coronaria ni cerebral. Pero quizá consigamos tranquilizarle si le miramos a los ojos, cogemos su mano y hablamos con él. Si le invitamos a que nos pregunte cualquier duda que tenga. Si le explicamos por qué hay que llevarle al hospital y lo que le van a hacer una vez allí. Si le avisamos de antemano de que quizá pongamos las sirenas para poder ir un poco más rápido y no porque su estado haya empeorado. Si le pedimos que nos avise en el instante en que note algún cambio en su estado, le empiece a doler cualquier parte del cuerpo o tenga ganas de vomitar. Si le hablamos con tranquilidad y lo adornamos todo con una sonrisa sincera.

Cuando el paciente se quede en el box de urgencias a cargo de los compañeros del hospital, será él quien agarre tu mano al despedirte y, mirándote a los ojos, con los suyos humedecidos por la emoción, te de las gracias sin necesidad de hablar.

#Diferénciate.

Esther Gorjón. Enfermera de Emergencias

Editora del Blog «Signos Vitales 2.0«

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Sobre Serafín Fernández-Salazar

Padre, Enfermero y Bloguero. Cofundador de La Factoría Cuidando. Coordinador de #PiCuida, Red de Cuidados de Andalucía. Si quieres más información sobre mis proyectos, pásate por www.lafactoriacuidando.com

6 Comentarios

  1. JesúsM_Montiel

    Enhorabuena Esther por el peazo de post. Muy bueno. Hay gente que dice que en las urgencias extrahospitalarias todo es más frío, todo más urgente y no hay tiempo para casi nada. Pues para que luego digan. Todo un ejemplo. Se puede marcar la diferencia. Enhorabuena otra vez. 🙂

    • Muchas gracias, Jesús. Como bien dices, las emergencias a veces dan la sensación de ser inhumanas. La gravedad del paciente, los nervios, la rapidez con la que hay que hacer las cosas y con la que hay trasladar al paciente… A veces no tenemos la oportunidad de hablar con los familiares, a veces ni siquiera con el paciente porque te lo encuentras en estado de inconsciencia.. Pero otras muchas veces, cuando las situaciones no son tan «emergentes», podemos perder 2 minutos de tiempo en tranquilizar a la familia y al paciente. En explicarles lo que le vamos a hacer, lo que va a notar, si le vamos a dormir…o simplemente mirarle a los ojos para que sepa que estás allí, a su lado, y que él/ella es en ese momento tu prioridad. Que vas a hacer todo lo posible para que ese suceso inesperado y trágico se quede en un mal recuerdo. Es lo mínimo.

  2. Felicidades…Me ha encantado este post. Como enferma crónica, me siento identificada con esas situaciones….. miedo y angustia en muchos momentos que he pasado en el hospital. La situación se suaviza cuando el personal sanitario simplemente con apoyar su mano en el hombro o un pequeño apretón en la mano te infunde un poco de confianza y de ánimo, que es lo que más hace falta en algunos momentos duros.
    Un abrazo

    • Muchas gracias por tu comentario, Ana. El miedo y la angustia en la mirada es imposible de disimular. Si alguien tiene miedo, hay que tranquilizarle y apoyarle, con un poco de contacto humano y una breve explicación seguro que se siente reconfortado. Es así de sencillo.

  3. Felicitaciones. por vuestra gran labor.

    Un abrazo virtual, que no es igual. Pero bueno va con toda sinceridad.

    🙂
    .

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